Cuando el profesor llegó al salón los alumnos hicieron silencio. Comenzó a leer el listado de
estudiantes. Observaba con atención especial a las féminas a las que les daría clases. Se fijaba
detenidamente en ellas cuando les llevaban el programa de clases a su escritorio.
Había algunas como la trigueña que al doblarse le mostró sus encantos, que no requeriría mucho esfuerzo; otras tomarían un poco más de tiempo; algunas, muy pocas, eran realmente difíciles y necesitarían el uso de métodos más drásticos. Hasta ahora, en los siete años que llevaba dando clases en la universidad, ninguna se le había resistido. Recordó momentáneamente a la rubia que más difícil se le había hecho. Nunca había visto una mujer tan bella pero a la vez tan arisca como aquella.
Ya había seleccionado a las seis víctimas de este semestre. Era fácil; muchas mujeres estaban dispuestas a entregarse con tal de sacar “A”en la clase, además, a pesar de sus cincuenta años se conservaba guapo, interesante y abusador. Algunas se le ofrecían sin tener que negociar la nota. La primera sería la trigueña; la última, la rubita que lo miró mal cuando la tasó. Por un momento se le pareció a la rubita de antaño, qué tremendo reto sería para él conquistarla.- Viejo verde, déjeme quieta; recordó a la chica.
Sonrió evocando su figura. Divorciado hace siete años, dejó a su esposa por veinte años los primeros días de comenzadas las clases en la universidad. No quería gallinas viejas sólo terneritas de 18 a 25 guapas y solteras.
Fue pasando el semestre y el profesor hizo de las suyas; para diciembre, todas habían caído
menos la dichosa rubita. Empezó a usar extra labia con ella pero la rubia seguía cerrera. Decidió
dar un examen extra-complicado para colgarla y tenerla en sus manos.Después de terminado el examen final vio que la rubita lo esperaba en el pasillo y rio para sus adentros. La tenía, sería suya.
- ¿Qué quiere de mí? Preguntó la chica.
- ¿No te imaginas?
- El problema es que sí me imagino. Contestó.
- ¿ Y que vas a hacer al respecto?
- No sé, lo que usted diga. Yo llevaba “B”alta en la clase y tenía esperanzas de sacar”A” en la pero con ese examen final probablemente baje a “C” en vez de subir la nota.
- Es fácil, te acuestas conmigo una vez y sacas “A”en la clase, te vas un fin de semana a un
hotel conmigo y sacas”A”en todas las clases que tomes conmigo.
- !Qué remedio!, Acepto. Vamos a aclarar las cosas; yo me voy un fin de semana a un hotel con usted, tenemos las relaciones que pueda pero una vez termine el fin de semana no me vuelvo a acostar con usted jamás, en cambio, obtendré “A”en todas las clases en que me matricule con usted pero sin asistir a clases. ¿ Está de acuerdo?
- Pues claro que estoy de acuerdo, aunque abrigo la esperanza de que quieras más.
El profesor pasó el fin de semana más intenso de su vida. Disfrutó como nunca de los placeres del amor. Sintió cierta nostalgia cuando recordó la luna de miel que tuvo con su ex esposa.
- Vanessa, lo que he vivido este fin de semana ha sido celestial. Quisiera mantener esta relación contigo infinitamente.
- Para mí, acostarme con usted ha sido un negocio: replicó. Yo di mi palabra y cumplí. Ahora espero que usted cumpla su parte del acuerdo. No quiero ofenderlo pero soy joven y busco otro tipo de hombre para casarme. Usted puede ser mi abuelo.-le dijo tratando de ofenderlo.
- Por un momento pensé que podrías enamorarte de mí. Me siento solo.
- Yo también me siento sola, por casualidad se acuerda de Iraida Morales. Ella tomó clases con usted y sacó “A”.
- ¿Significa eso que se acostó conmigo?
- Sí. Ella no quería y usted la obligó. La amenazó con ponerle “F”en todas las clases que tomara con usted y le aseguró que no se graduaría si no se le entregaba. Iraida Morales era mi hermana.
- Ah, la rubia difícil era su hermana, con razón se me parecían tanto.
- Se le entregó, se dio de baja y se casó con un machista que la golpeaba por no llegar virgen al matrimonio. Un día, ella se cansó y lo mató. Hace un año murió en la cárcel y me pidió que la vengara. Ahora sabe usted porque estoy aquí.
-Me vas a matar. Te prometo que nunca volveré a seducir a ninguna de mis alumnas.
- En un principio pensé pegarle un tiro, rata sucia, pero era demasiado fácil sin sufrimiento.
Después pensé en ridiculizarle, rechazarle pero usted es un carifresco; luego, quise que se enamorara locamente de mí. Yo le gusto pero usted no se muere por mí, no hay venganza posible.
- Significa que no te vas a vengar. Te prometo que voy a cambiar. Tú seras testigo de mi cambio.
- Yo no podré ser testigo de su cambio, me voy a dar de baja de la universidad.
- Te vas y no te vengarás de mí: (dijo riendo para sus adentros).
- Tengo otras cosas importantes que hacer, otras cosas en que utilizar mi tiempo. Necesito
olvidar y perdonar. Tengo que ordenar mi vida, tengo sida y voy a morir pronto. Usted me quiso poner una trampa pero yo lo entrampé a usted porque con tantas relaciones que tuvimos es imposible que no se haya contagiado. Antes de irme, voy a regar la voz en la universidad de que usted está contagiado para que no vuelva a abusar de ninguna estudiante y entonces yo pueda morir en paz.


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